abril 22, 2009

Paradero


Quise subir por las escaleras pero no me dejaron, decían que algo ocurría, que no podía pasar... que mejor no pasara. Yo intrigado para variar asomé mi oido entre la multitud para entender porqué el cielo estaba tan gris y a todos nos costaba respirar. Un amigo que había conocido hace treinta y tres segundos me decía que mejor tomara rápido la micro, que eso importaba, que llegaríamos tarde si mi confusión seguía. Pero yo, cual terco frente a un loro, decidí pasar a toda costa, la duda me estaba matando. Me quité la ropa y de un segundo a otro todos se voltearon y centraron su mirada en mi: las cámaras, los chinchineros, los "sapos" e incluso un hombre de verde... pude avanzar unos doce pasos entre la multitud y ahí me encontré con otro tipo desnudo al igual que yo: él había entendido y ya no le costaba respirar.

diciembre 13, 2008

En blanco y negro


El atardecer ya aparecía y la puesta de sol se hacía presente. Había sido un fin de semana de esos que se recuerdan por años… María y Juan junto a sus sobrinos habían logrado hacer de esos pocos días de los más inolvidables en mucho tiempo.

Ahora, tocaba el tiempo del regreso y había que preparar todo.

Abrieron el auto y de a poco comenzaron a subir todas las cosas, cuidando que no se quedara nada. Jorgito y Panchita se preocuparon de los juguetes, Sebastián y Nicolás se encargaron de la ropa, Juan cargaba los artefactos más pesados, mientras Rebeca acompañaba a María que no podía hacer mucho debido a sus seis meses de embarazo.

Cuando todo estuvo dispuesto, y bajo una tímida oscuridad, partieron rumbo a su ciudad natal, donde los esperaban sus deberes y sus familiares para continuar la rutina.

A medio camino, María y Juan comenzaron a discutir. La discusión partió como algo trivial, pero de a poco fue tomando un carácter más y más agresivo, tanto así que los pequeños comenzaron a llorar y a pedirles a sus queridos tíos que detuvieran la pugna (la pequeña Rebeca que estaba aprendiendo a leer, leía a lo lejos “…del sol”).

De pronto, Juan olvidó el volante y empezó a forcejear con María… su machismo absoluto no podía permitir que su mujer ganara la discusión. En el momento del contacto físico entre ambos, una bocina fuerte y clara sonó de fondo: comenzaron las vueltas, la distorsión de imágenes, el calor rojo, el frío negro, los llantos desgarradores dieron la banda sonora, y luego de diez segundos todo quedó en silencio.

Media hora más tarde, todos volvían a la capital: cuatro de los pequeñines en un auto blanco; la pareja y una pequeñita en uno negro.

julio 21, 2008

No sé


hoy hay nada en el tapete
y no sé porqué
es como si en algún lado
de la nada
las personas se hubiesen cobijado
resguardando que el viento
no mueva tanto sus cabellos,
que el sol no caliente
sus cerebros
al extremo de girar sin sentido
claro

qué pena me da
que no haya un espacio posible,
un guión claro que
permita inmiscuirse sin gritar
que aquí estoy,
sin alzar la mirada
para verse en el espejo
claro

hoy ya no quiero ser
sólo pido estar,
pido que la nada
me tienda una mano
y me saque del todo suyo
que así quizás
vuelva a encontrar sentido
claro

no sé porqué me afecta
si soy capaz de entenderlo
cuando lloraba en esos años,
era porque nada entendía
porque el mundo era
ese lugar que era
oculto,
ese lugar que
me cerraba los ojos,
quizás si ahora me los cierras

pueda ver de nuevo
claro

tiéndeme una cuerda
y aguárdame en la cima
si me demoro,
ven a buscarme al centro de la tierra
aquí todo se ve clarito,
pero
no se disfruta como allá arriba.
Súbeme y déjame llorar
déjame ser agua una vez más y
deshacerme en tus manos
o en las mías (da igual)
así seré feliz, prometo ser feliz
y espero creerlo
claro

enero 09, 2008

El boleto y yo


Caminamos lentamente, era de esos caminos levantados por grandes manos de cemento, a sus lados tenían esas rejillas para que no nos cayéramos. Tenía un aspecto de centro comercial, lo extraño era que alrededor nos cobijaba una especie de selva… he ahí el paraíso, todo como debía ser; pero yo estaba en el centro comercial. Seguimos caminando, yo y ella(no recuerdo su rostro, solo sus manos) hasta llegar a unos ascensores, ahí gente vestida de humanos nos ofrecía pasar a degustar distintos platillos típicos de la zona, mas nosotros seguimos en busca de nuestro objetivo. Pasamos por una tienda pero era la equivocada: al parecer queríamos canjear un boleto de algo que por extraña fortuna habíamos ganado. Todos nos trataban como turistas y nosotros no hallábamos el idioma correcto para indicarles lo contrario. Hasta que al fin llegamos a la tienda que decía en el boleto, me pregunté porqué buscaba un lugar mejor adonde ir, si ella siempre había dicho que su mirada sería el camino. Entonces comencé una revolución, pero la bruja de la tienda me dijo que el boleto solo me llevaría a un paseo por la playa privada, ya era demasiado tarde. Escapé, ella siempre a mi lado… encontré un mirador cercano a las gaviotas (ahí donde el aire se respira por los poros), en ese momento me sentí libre por fin, sin modernidad en mis ojos pero con evolución en mis manos. Justo en ese instante pasaba la cigüeña con un cartel pincelado con números: dos cero cero ocho.
Ahí comprendí que aún era un niño,
y fui feliz.

octubre 19, 2007

En qué idioma cae la lluvia sobre ciudades dolorosas?



Las dolorosas
de solitarias calles,
donde ni los refugios consuelan la soledad

ni la ausencia
ni la nostalgia
menos la falta de dignidad.

En aquellas calles, las gotas
intermitentes y ácidas
caen como verdad sobre las piedras,
como piedras al fondo del mar
como el mar en el cielo…

Desde aquella tarde que es así,
sea casualidad o no
no ha dejado de llover.

Ahora
el cielo nos entrega sólo la quimera de las sonrisas,
mientras se emborracha con nuestras lágrimas
que luego se evaporan y, luego
él las devuelve con su lluvia

así, en idioma de existencia
las derrama sobre nuestras cabelleras,
fingidas e ingenuas,
sobre los relieves de piel,
sobre las horas y los minutos interminables que me haces esperar.

Pero no es interminable el arco-iris,
-aún no los divisamos-
ni con licores ni olores...
yo y mi amor,
nos desgarramos en espera de tu verano
cuando renazcas, celeste de azules
con tus algodones flotantes y tu
amigo amarillento brillando

pues tarde o temprano lo harás,
y ahí estaré
esperándote.

septiembre 04, 2007

Me di cuenta al séptimo

Vaya desprecio de serenidad

se nutre de dolor al ver la neutralidad, la calma
se acrecenta con la distancia.


Será Ella o ¿mis lágrimas?
ella o el deseo…
ella, o sólo Ella… solo sé que


mis ojos llaman al viento,
este con aire de invierno, se va
se va y recorre otros mares, praderas
azules de hierba y verdes de oleaje


su dirección es la tuya,
Te buscan entre los espacios,
esos que de soledad pintan mi ciudad,
entre esos buscan el camino hacia tus ojos:
de fe


y claridad, de blanca pureza y roja calidez
aquel perfume que emanan
tus poros morenos y amenos,
bañados en la Venus de tu piel
que me incitan al romance
a la soledad,

y al desapego de continuidad.

junio 07, 2007

Las manos brotan


Se alzan los puños como la cosecha
su grito sembrado en el fondo de la conciencia
yo crezco, yo broto
las manos brotan de par en par

desde el centro hacia el sur
del norte a la eternidad,
soy voz, soy
esfuerzo
marco y grito

soy esclavo del progreso,
debo esclavizar al progreso

Manos de hermanos,
m
anos que trascienden
pequeñas indu
strias de la creación
cre
cidas de la piel,
son montañas…
Yo cosecho;
él siembra en la eternidad
ella mira a sus hijos,
sus hijos trabajan por ella,
ella crece entre sus hermanos



La sangre corre por la arena, de tubería en tubería
mañana, hoy: la rutina
números no somos, progreso…
hoy justicia, mañana libertad
se quiebra entre los lazos:
los llamo adelante
¡vamos compañeros!

Los cables nacerán de la tierra
recurrirán a ella
hasta el fin de los tiempos,
cuando las palabras se creen,
nuevamente
cuando en el fin de la playa,
en la orilla
se reencuentren las gaviotas…
Ahí los esperaré compañeros,
no miento
en la armonía de los tiempos,
con su esfuerzo,
con nuestro esfuerzo,
donde el conocimiento es base
pero la hermandad es vida,
donde se practica la verdad,
donde se hace verdad
sin divisas, sin límites

La masa será locura,
locura apacible,
libre de martirio;

de la nada, crecerás
como un viento que sopla
como una palabra de la garganta
brotarás de la balanza,
del equilibrio entre las fuerzas
de manos desgastadas, con grietas, con heridas
manos cansadas y manos nuevas
de silencio y ruido:

de la magia de lo colectivo serás
un amigo serás, un espacio serás
el esfuerzo serás, eres, el todo
un servidor de ti,
de tus hermanos

no de algo divino,
ni de divinidades
re
dondas de metal;
crecerás de lo puro,
de la importancia de lo simple

pues su importancia es igualitaria:
el hermano de la vida,

el del celular sin carga
el del portafolio con martillos, el instrumento
el resplandor del fuego en tus cultivos,
la hoz y el martillo entre tus brazos
en tus labios el sol
tu estómago complacido,
tu eternidad resplandecida.

Así crecemos, así somos,
con altos y bajos…

Así brotamos.